dimarts, 4 de juliol del 2017

El primer día en Moscú


EMPIEZA LA AVENTURA 


Después de aceptar el segundo cambio de vuelo y aún con muchos interrogantes empieza la aventura. Vaya por delante de todo el relato que el viaje fue fantástico, que las anécdotas negativas son más recurrentes y se recuerdan más pero que en global este viaje vale mucho la pena.

Nos presentamos en el aeropuerto de Barcelona 2 horas y media antes de la hora de salida y ya están facturando, una hora después nos toca el turno a nosotros, de momento ningún problema, las maletas pesan lo correcto y una vez facturadas pasamos el control de aduanas, 

Jolines, ya se me han quedado el agua!! Esto nunca lo he entendido porque si quiero meter en botes pequeños líquidos peligrosos me los dejan pasar sin problema, pero bueno, acepto estos inconvenientes por la seguridad.

7 / 5 / 2017 - MOSCÚ


El avión, que ya comenté que tenía prevista la salida a las 00.05 del 7 de mayo se retraso 20 min. y eran casi las 00,30 cuando arrancamos.

Pedro aprovechó bien las horas de vuelo para descansar pero yo creo que no había hecho nunca un viaje tan malo en avión, no por culpa del avión que era bastante confortable, sino porque no cogía la posición buena y no conseguía dormirme. Llegamos a Moscú a las 5 de la mañana hora local (1 hora menos en España) y otra vez cola de una hora larga para pasar por la aduana. Los Rusos en un cola, los de transferencia a otros vuelos en otra, los Chinos en otra, porque a ellos ahora no se les exige visado... y nosotros en la de Europeos. 




Mira al frente, mira de lado..... correcto, adelante.

Cuando conseguimos salir había un chico con el letrero de VOYAGE PRIVEE esperándonos, al identificarnos y sin decirnos ni "mu" nos hizo un gesto con la mano para que le siguiéramos hasta su furgoneta y nos dejó en el hotel, le pregunté por la guía y me hizo un gesto de que entrara en el hotel, la única palabra que salió de su boca fue "adiós". 

Así es que a eso de las 7 de la mañana estábamos los dos en recepción sin nadie que nos entendiera ni atendiera, pero había una chiquita, guía de un grupo de brasileños que tenía que llegar a esa hora, que sabía hablar español (estudió en Barcelona) y que nos ayudó a entendernos con el recepcionista y llamó por nosotros a los teléfonos que teníamos de referencia buscando la guía que debía habernos dado la bienvenida. Seguramente a esas horas dormía porque no hubo manera de contactar.

Hicimos la entrada en el hotel (check-in) y enseguida nos dieron habitación, eso fue una suerte porque tras un resultado infructuoso de conseguir hablar con alguien nos retiramos a descansar con la primera intención de salir a las 9 pero el viaje me había dejado tan cansad que al final cuando salíamos del hotel ya eran las 11.

De nuevo intentamos contactar con alguien de la agencia sin conseguirlo, la verdad es que el recepcionista se portó muy bien llamando a cuantos teléfonos se le pusieron al alcance y además quedó en tomar nota si mientras no estábamos le llamaban con las indicaciones para nosotros.


Nos adentramos en el metro de Moscú, el billete individual sirve por 90 min. y al igual que en Barcelona puede usarse cambiando de metro  a bus, vale 55 p. (Rublos, su "r" se escribe como nuestra "p") lo primero que me llama la atención son las escaleras mecánicas por su grandeza, infinitamente largas. 


Nuestra parada, al lado del hotel, es Нововоротниковский, linea 9 y linea 5 que es la circular dedicada a la historia comunista y con estaciones muy bonitas. 



Queremos ir al pabellón del Csk que hemos visto que está cerca de la parada de Dinamo. Llegamos sin complicaciones, las paradas de metro son muy largas y el metro va muy deprisa!!

Nos queda un poco lejos y no sabemos muy bien como llegar pero el maps.me (aplicación que os aconsejo porque funciona sin conexión) nos ayuda y una vez en el recinto un señor nos socorre para preguntar por la tienda y otra señora nos acompaña hasta la puerta y menos mal porque es una entrada pequeña a la que no se nos hubiese ocurrido acercarnos.

Que desilusión de tienda, 4 camisetas y poco más en un recinto de unos 10m2. No tienen las que buscamos y nos hemos de conformar con las que hay.


A la vuelta acortamos camino y nos acercamos a la entrada del palacio de Petrov y ya de vuelta a casa compramos queso de oveja (Pedro para hacerse entender bala un poco), pan y dos plátanos que nos comemos en la habitación. En medio de la siesta nos llama por fin la guía  (Silvia, Lidia..... no, Alicia) y nos cita a las 6,30 para ir a cenar.

Curiosamente me dice que tiene preguntas que hacerme porque ella tiene apuntado que somos 6 españoles y solo estamos nosotros, vaya desorganización, soy yo la que le tengo que explicar el cambio de vuelos.

Nos vamos a cenar nosotros dos con la guía y con Elif, una comercial Turca de la agencia MOZAIKASYA Külturel Turlar que solo habla inglés así que chapurreo un rato y entiendo más o menos lo que me cuenta. (Pedro dice que no le interesó nada porque no entendía nada de lo que decía y además no era guapa), he llegado a la conclusión de que todas las incidencias del viaje han sido originadas por esta agencia, aunque no eximo al resto de proveedores que no han controlado y realizado bien su trabajo.

El restaurante donde cenamos se llama Stakan, era un antiguo edificio de un señor que se dedicaba al textil en el siglo XIX y que hizo mucho dinero, un palacete con piscina climatizada y que en su origen tenía saunas en el sótano, pero que ya no se reconstruyeron después de que se quemara el edificio dos veces.

A la salida paseamos un rato por el centro, vemos el teatro Bolshói y nos acercamos a la tumba del soldado desconocido en medio de los preparativos para la celebración del día de la victoria sobre los nazis (9/5). La plaza roja está cerrada y custodiada por policía al igual que las edificaciones colindantes.


Al final el día ha dado bastante de si, a descansar que mañana hemos quedado a las 8.

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